Ya lo había decidido y no daría pie atrás. Ese puente estaba cargado de una importancia emocional superlativa, pero difusa. Lejanos le parecían esos días en los que cruzaba con su padre hacia el estadio.
Ahora todo era distinto, la tranquilidad del núcleo familiar era cada vez menos propia. Estaba cansado; el intransigente jefe, la insistente ex-esposa que venía a cobrar pensiones, el conserje con los gastos comunes, los tacos de la ciudad, el calentamiento global, el doctor que no detectaba sus múltiples enfermedades. Todo atentaba en contra de su tranquilidad y sus esperanzas estaban centradas en la particular intentona que se acercaba.
Ya lo había decidido y no daría pie atrás -o quizás sí- mirar al río era mirar a un pozo sin fondo, el cuerpo le temblaba y su sangre fluía cada vez más fría.
Una vez más sintió como la caótica enumeración de conflictos cotidianos aprisionaba su cuello y sin volver a pensarlo se precipitó al vacío. Sus pesares afloraron en un grito desgarrador y vio su vida pasar en dirección contraria al cuerpo entregado a la caída.
De pronto se sintió liviano y de un tirón volvió a la vida. El salto en bungee había sido una buena idea; Dicen que Jesús había resucitado al tercer día, él lo había conseguido en apenas unos segundos.
Ahora todo era distinto, la tranquilidad del núcleo familiar era cada vez menos propia. Estaba cansado; el intransigente jefe, la insistente ex-esposa que venía a cobrar pensiones, el conserje con los gastos comunes, los tacos de la ciudad, el calentamiento global, el doctor que no detectaba sus múltiples enfermedades. Todo atentaba en contra de su tranquilidad y sus esperanzas estaban centradas en la particular intentona que se acercaba.
Ya lo había decidido y no daría pie atrás -o quizás sí- mirar al río era mirar a un pozo sin fondo, el cuerpo le temblaba y su sangre fluía cada vez más fría.
Una vez más sintió como la caótica enumeración de conflictos cotidianos aprisionaba su cuello y sin volver a pensarlo se precipitó al vacío. Sus pesares afloraron en un grito desgarrador y vio su vida pasar en dirección contraria al cuerpo entregado a la caída.
De pronto se sintió liviano y de un tirón volvió a la vida. El salto en bungee había sido una buena idea; Dicen que Jesús había resucitado al tercer día, él lo había conseguido en apenas unos segundos.
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